jueves, 20 de octubre de 2016

“La chica del lunar en la cara y que siempre fumaba, después de hacer el amor”



 

-. “…y a dónde vas ahora? – te pregunto. Por qué diablos me molesto en hacerte esa pregunta?, si sé que no responderás.

Te sientas al costado de la cama, sin mirarme, dándome la espalda. Te arreglas el sostén.

Me inclino, para ayudarte a cerrar tu sostén, pero me golpeas las manos, y haces tú clásico sonido entre “gruñido y queja” – Aaaarrrg! Saca las manos! – me dices. Puedo sola – concluyes.

Me río…y miro en tu espalda, que el sostén te quedó chueco y mal abotonado, pero no te digo nada, aprendí a reírme de tu terquedad.

Ya poh…a dónde vas? – insisto.

Sin mirarme, dándome aún la espalda, sentada al borde de la cama, buscas en tu bolso tus cigarros. Prendes uno...respiras el humo, y lo botas con un suspiro coqueto…como un pequeño orgasmo. Volteas tu rostro y me miras, mientras vuelves a fumar, pero sigues en silencio.
 

Me hago a un lado, me acerco al velador, busco el mini componente y pongo música.

Suena nostálgica…Celeste Carvallo…Blues sexy…llena la pieza, de ese sonido embriagador.

Tomas mi mano, sin mirarme y sin dejar de fumar, sin emitir palabra alguna. Comienzas a acariciar mi pierna…y luego mi pene…comienzas a amasar mi miembro, de arriba abajo.

Esto, es todo mío – me dices. Me miras coqueta, sueltas el humo de tu boca y ríes.

Si…es tuyo…lo sabes. Tomo tu mano y la acerco a mi pecho. Y esto, también es tuyo – concluyo.

Sacas la mano de mi pecho, y tu sonrisa se esfuma.

No puede ser, lo sabes. No podemos amarnos, no podemos extrañarnos, soñarnos, sentirnos…solo podemos desearnos. El sexo es lo único, que está permitido – me dices.

A donde tienes que ir? – vuelvo a insistir.

Tengo que ir con mi marido, iremos a un restaurant. Hoy estamos de aniversario – me dices.

Am… - replico. De aniversario? Cuantos años ya? - pregunto

3 años ya…de esta farsa. Ya me deberían haber dado un Oscar, para mejor actriz. Pero la academia se niega si quiera, a nominarme – concluyes con una carcajada.

 Sacas de tu bolso, una botella pequeña de cerveza. Me la muestras y sonriendo me dices: Mira lo que me encontré…y es artesanal, cerveza de malta, pura y aún un poco helada.

Te sonrío – Bueno, pero quiero solo un sorbo – te digo.

Te bebes toda la botella, fumando un cigarro tras otro, y cantando desafinada a Celeste Carvallo
 

Sacas del bolso, otra cerveza más.

Oye oye oye…no, para ya! Debes llegar sobria donde tu marido, no querrás hacer una escena, cierto? – Y atajo la botella de cerveza y te miro serio.

Suelta la botella! No te metas! – me respondes agresiva y me la arrebatas.

Me paro y me voy al baño, entro en la ducha. Con mucha rabia, he tolerado tu terquedad muchos años, pero a veces me molesta mucho. Doy el agua y comienzo a ducharme.

Le subes todo, el puto volumen a la música y cantas:

 

“…hoy te canto mi blues, cansada de llorar,

cansada de gritar por ti, y es por eso que te pido ahora, antes de partir,

que escuches mi último blues…”

 

Termino de ducharme, yo también tengo cosas que hacer, y cosas que resolver en mi cabeza. No tengo el tiempo, de lidiar con tu mal genio, he tenido suficiente.

Me visto rápido, y salgo a la pieza del motel. Estás sobre la cama, con la mirada pegada en el techo. Haz puesto la misma canción unas cinco veces. Sigues fumando…y en el piso hay ya cuatro botellas individuales de cerveza, obviamente están vacías, te las bebiste todas.
 

Te sientas al verme, estás ebria…tienes el rímel escurrido por tus mejillas. Evidentemente lloraste, y tienes un cigarro, que se consume entre tus dedos.

Me acerco a ti…beso tu deliciosa boca, con sabor a cigarro y a cerveza. Me tomas de una mano y me pides que te rapte…otra vez. Como hace un año atrás, cuando tenías que ir al bautizo, de un sobrino de tu marido, que se realizaría en Lonquen…a la cresta de lejos. Y te “rapté” ,por todo el fin de semana. No recuerdo, cual fue la excusa que inventaste.

Me agacho y subo tu pantalón, lo abotono y subo el cierre, te acomodo bien el sostén, tomo tu polera y te la pongo, te arreglo un poco el pelo; estás ebria, así que te pones más dulce y dejas tu terquedad de lado, no dices nada, en silencio dejas que te arregle; en el fondo te conozco tan bien…y sé que usas esa imagen fría y déspota, porque eres frágil y dulce, te muestras terca e indolente, cuando en el fondo eres una gatita, que solo busca amor…
 

…y un pene grande, que te penetre hasta el fondo.

Limpio un poco, el rímel de tus mejillas, hincado frente a ti, acaricio tu rostro y te sonrío.

Te ves horrible! – te digo.

Ríes cómplice.

No tengo remedio amor mío, soy un caso perdido – me dices.

Bueno, al menos ponte algo de perfume, no querrás defraudar a tu marido – te aconsejo.

Ayudo a ponerte de pie, te pongo tu chaqueta y nos vamos de este motel, dejando atrás la habitación número 69…que según tú era la mejor, porque tiene el número mágico.
 

Soy un desastre – repites una y otra vez, tienes el rímel escurriendo por tu cara otra vez, esa cara de loca y amargada, esa cara de loca y depresiva, que me vuelve loco de deseo;  mientras sigues botando humo de cigarro por tu boca, tu bella boca, esa boca que me vuelve loco de deseo.
 

No, no eres un desastre. Solo cometiste malas decisiones, quien no las ha cometido? Eh? – te digo.

Caminamos por el centro, paseo Ahumada, ya casi anochece. A ti y a mí, siempre nos gustó la noche, sus luces de mentira, en los autos, edificios y afiches publicitarios…toda la noche iluminada.
 

Luces no bélicas! – me dices sonriendo. Estábamos pensando en lo mismo.

Así que caminando de la mano, por paseo Ahumada, anocheciendo canto el coro contigo:

“Son luces no bélicas y…

Pretenden saber dónde ir…

Dentro de ti…”
 

Tú, espontanea como siempre, te volteas y me agarras el paquete de nuevo, en medio de la calle, poco te importa el resto. Me pasas la lengua por la cara, te acercas a mi oído y me dices:  Esto, es todo mío – mientras me aprietas el paquete.

Tomo tu mano y la acerco a mi pecho. Y esto también es tuyo – concluyo.

 


Caminamos hasta Alameda, cerca del metro Santa Lucia. Hago parar a un taxi, y te paso treinta mil pesos en efectivo, para que pagues la carrera.
 

¿Me estay pagando a mí? Me siento una vil puta, más encima borracha, hedionda a cigarro – Me dices - y sueltas tu carcajada espontánea, que me contagia a mí también.

Es para el taxi, idiota! – Te replico riendo.

Agarras el dinero, y te subes al taxi.
 
Te acomodas con dificultad, cierras la puerta, bajas la ventana y botas el cigarro aún humeante de tu boca. El taxi empieza su marcha y me gritas por la ventana:

¡Mijito ricooooo! – Sonrío mientras la gente que nos rodea, mira la divertida escena. Te tiro un beso con mi mano y veo, como el taxi te aleja de mí…mientras me levantas el dedo de en medio, de tu mano.

 


 

 

 

 

Nunca más…

volví a verte.

 

 

Nunca más volví a llamarte…

 

 

…nunca más me llamaste tú

 

 

Nunca más volvimos a saber, el uno del otro…

 

Pasaron los meses…

 

 

…Pasaron los años.

 

No sé cuáles fueron tus razones para no llamarme. Las mías, las tengo claras. Contigo todo era inesperado, era entretenido si…pero a la larga se volvió agotador. Tu carácter tan pasional junto al mío, que también es muy explosivo, hizo estragos a la larga. Tú muy terca y déspota y yo, con un ego muy grande, no estaba dispuesto a andarte buscando, ni suplicando nada, mucho menos volver a estar juntos.

 

Me case, tengo una bella hija, hice lo que todas las personas hacen. Tengo una vida tranquila, ya estoy viejo, no estoy para aventuras locas. Mi vida me da tranquilidad, mi esposa es buena y mi hija es mi vida.

A veces, pienso en ti. Bueno, bastante seguido ¿a quién engaño?, fuimos amantes muchos años. En la ducha, siempre pienso en ti, el sexo contigo era fabuloso.

 


Que será de ti…?

 

¿…que será de la chica del lunar en su cara y que siempre fumaba, después de hacer el amor…?

Me preguntaba si seguirás casada, si seguirás tan bipolar como siempre, tendrás aún esa pasión gigante, que desbordaba sexo, en cada rincón de esta ciudad?

Pensarás tú en mí? – Esa es la pregunta, que más me inquietaba.

Noche de Sábado y acorde, con 2 ex-compañeros de la media, juntarnos en un Bar a conversar de la vida. Siempre es genial, ver a mis dos mejores amigos de la vida, sobre todo a mis 40 años.

21:35 pm, más menos…lindo Bar. Tranquilo, miro y busco a mis compañeros, observo todo a mi alrededor, no faltan los cuarentones que aún se creen jóvenes, coqueteando a mujeres, que están  solas en sus mesas. Intentando “ligar” como en sus años mozos. Se ven patéticos, les cuelga la panza y ocultan su anillo de bodas en sus bolsillos del pantalón, lucen mal, ebrios…calvos…se ven tristes…insisto…PATÉTICOS.
 

Mis amigos y yo, nos sentamos a conversar de mil cosas, entre copas y risas.

Pasa el rato y me paro al baño, sigo mirando a mi alrededor. Camino un poco desorientado, culpa de las copas de vino, que me he bebido, y muy cerca de la barra, en una mesa, veo a cuatro mujeres, muy guapas todas, fumando y bebiendo. No están solas, a simple vista, cada una está acompañada, por su pareja.
 

Me congelo…!!!

Miro fijamente a una de ellas…que llama mi atención

 

No, no me equivoco, es imposible equivocarse. Ese lunar característico, esa carcajada…y esa compulsiva manera de fumar…

 


…ERES TÚ…

La chica del lunar en la cara y que siempre fumaba, después de hacer el amor

 

De todos los bares, tenías que elegir justo este…

Te miro unos segundos en silencio, me salta el corazón, estás preciosa…como siempre tan atractiva y libre. Tu cara y tu mirada perdida, de loca…me encanta! 

Sigo mirándote, te analizo, te miro sonreír y conversar con tus amigas. Sonrío, agacho la cabeza y voy al baño. Acercarme a ti? NUNCA…! Tengo mil motivos, no quiero molestarte, estas acompañada, yo estoy casado, han pasado siglos sin vernos, y quizás nunca te importe…etc…

De regreso en mi mesa, aún un poco en shock…la noche avanza, pero no te puedo sacar de mi cabeza.

Miro mi reloj, son las 22:45 pm es tarde ya…para un cuarentón casado, un último trago y me retiro. Me voy a la barra, voy a pedir un whisky. Obviamente, miro hacia la mesa, donde estabas tú. Ya no estás…ni tu pareja tampoco. Será ese tu marido? - Me pregunto.

Solo están tus tres amigas, con sus parejas. Agacho la cabeza, y pienso mirando a la nada…si tú me habrás visto? – No, no lo creo.
 

El barman me entrega mi whisky, y siento una respiración con olor a cigarro detrás de mí…un suspiro con olor a cerveza, respirando en mi nuca…y una mano que agarra mi paquete, sin importar que alguien vea…
 

Una voz, se me acerca al oído y me dice:

Esto, es todo mío.

Volteo despacio, para verte justo frente a mí, con tu cigarro en la mano, sonriéndome cómplice. Tú…

Tomo tu mano y la acerco a mi pecho. Y esto, todavía es tuyo – concluyo.
 
 
 
 
 ............................................................................................fin?
 
Escrito por: el gato nocturno
 
 
 
 

miércoles, 12 de octubre de 2016

“Dos antifaces que cubren la culpa, y unas esposas atoradas en tus manos”


 
 
-. “Sigue!! Sigue!! Gritas en mi oído…
¡…SIGUE…!
¡…SIGUE…!
Sobre ti, me muevo como León en celo, rujo en tu cuello, tu rasguñas mi espalda, como leona de fuego. No te apagues…mi enmascarada amante de satín y fresas, no te apagues nunca!!
 
Mi rostro está cubierto por un antifaz, seductor  y oscuro, que cubre mi culpa, pero abre el placer. Tu llevas un antifaz de perlas y seda…que vuelve mi pene duro, como martillo.
Así que te sigo penetrando, una y otra vez…no te quites el antifaz…y jamás me quites el mío!
¡…SIGUE…!
¡…SIGUE…!
 
Ahora para continuar, esposo tus manos, te aprisiono la cama…no puedes huir, no puedes escaparte de mí, estás raptada hace días, estás bajo mi control, estos minutos eres solo mía. Haré que olvides a tu marido…lo juro, haré que te enamores de mí.
 
Estoy a punto de venirme, saco mi pene y eyaculo todo mi semen, sobre tu abdomen. Sigo apretando mi pene sobre ti, me sigo masturbando hasta que caiga, la última gota de mi leche.
Sin sacarte las esposas, sin sacarte el antifaz, me acerco a ti y beso tu boca, muerdo tu labios. Me visto y me voy. Te dejo sola y esposada a la cama, obviamente me llevo las llaves, amordazo tu boca nuevamente y me voy de la habitación. Cierro la puerta con doble seguro, nadie puede saber, que te tengo secuestrada en mi casa. Nadie! Nadie puedo saberlo…eres solo mía. Menos ahora, que sé bien, que te has enamorado de tu captor.
 
Pongo las noticias, solo para ver y reírme, que tu secuestro sigue en primera plana, otra vez.
Pobres ignorantes! Que saben ellos de amor!? Yo te amo, y sé que tú me amas…me lo dicen tus ojos llenos de lágrimas, cada vez que hacemos el amor…”.
 

Escrito por: el gato nocturno
“In a manner of speaking” – Nouvelle Vague
 

domingo, 2 de octubre de 2016

“Véndame los ojos”



 

-. “Extraña habitación, frutillas saboreo en mi boca pero no las veo…

Viertes champagne helado, sobre mis pechos y los lames a ritmo intenso…muerdes los pliegues de mis pezones…montañas de inmoralidad.

 

Bebes champagne y lo viertes en mi boca, desde TU boca…eso es tan sexy…

Todo huele rico, huele a jazmín…la flor de las geishas; haz cuidado cada detalle…como siempre…adoro los pétalos sobre la cama…las velas…la música…el ambiente perfecto, para un asesinato.

 

Que siento ahora?

 

Que es lo que tramas?

 

Cuál es el siguiente juego?

 

No veo nada, mis ojos están vendados…la vista me la has quitado…la has cubierto, con una venda negra, suave y aterciopelada…para que solo sea una experiencia, de sensaciones.

Dejo que me lleves a donde quieras

Dejo que me tomes como te plazca

Dejo que hagas lo que quieras con mi cuerpo

Dejo que me vendes los ojos, porque yo, me he enamorado de mi verdugo.

 

Juegas con mi boca, tu lengua lame mis labios y me vuelves loca, las yemas suaves de

tus dedos, juegan con mi clítoris y yo a ciegas, dejo que me sorprendas con tus tretas.

Chocolate líquido entra por mi boca, me besas y despacio me ahorcas…

 

Me enamoré de mi verdugo, me enamoré de ti…

Ahora te sorprendo yo a ti, saco un cuchillo enorme, que tenía guardado…y lo entierro con todas mis fuerzas, dentro de ti…me quito las vendas…y te beso con dolor y rabia, mientras mueres de apoco. Te amo, pero este amor enfermo y sicótico, no puede seguir más, y si no eres mío, no serás de ninguna otra.
 

Me miras aterrado, lloras…pero te sigues viendo hermoso, acaricio tu rostro. Yo lloro también, mientras no dejo de presionar el cuchillo contra ti…mi amado verdugo…te beso…te beso fuerte…y nos miramos a los ojos…no hay consuelo para tanto amor…no hay consuelo para tanto dolor.

Te abrazo, dejo que mueras sobre mí, me bañas en sangre…sangre que corre por la cama, como un río y se deja caer el piso…

Mueres…

…de apoco…

…mueres sobre mi…

Lloro desconsoladamente, con la punta de mis dedos, recojo parte de tu sangre, pinto mis labios con ella…mientras escucho, como el último suspiro sale de ti…

 


Dejé que me llevaras a donde querías

Dejé que me tomaras como te parecía

Dejé que hicieras lo que quisieras con mi cuerpo

Dejé que me vendaras los ojos, porque yo me enamoré de mi verdugo

 

Me he comido tu alma

 

¡ Me he comido tu amor a pedazos !

 

Escrito por: el gato nocturno

“Me haces tanto bien” – Amistades peligrosas
 
 
 

 


 

 

martes, 27 de septiembre de 2016

“…quinto orgasmo incompleto…”


 

 

-. “Toda mía…

…toda…

…eres mi posesión más preciada…

…te ves hermosa vestida de enfermera, aunque el de secretaria, también te queda perfecto; el de parvularia, el de escolar…en fin…en todos…

Te pongo en cuatro, y te afirmo del pelo, sujeto firme tu cola de caballo, mientras tú sigues el juego de roles, y me dices gimiendo: parece que el paciente se siente mejor, cierto? Le está haciendo bien, mi terapia intensiva parece?

 

Eso más me calienta, me encantan los juegos de rol; saco mi pene y me agacho, a lamer tu ano…abro tus nalgas con mis dos manos…y te meto toda la lengua…la saco…y la vuelvo a meter en tu ano…suave…

Lo hago suave…meto toda mi lengua, la dejo adentro unos instantes, mientras la muevo adentro…de arriba, abajo…cada vez que hago eso, levantas más la cola, y estiras tus brazos…es tu lenguaje corporal, que me dice que te gusta como lo hago, ya te conozco!

Con la punta de mi lengua, lamo todo el contorno de tu ano…lo abro con mis grandes manos, y lamo toda la orilla en círculo, siguiendo su forma natural, lo beso…mojo más mi lengua…y la vuelvo a meter toda en tu ano…sin sacarla, moviéndola…mojo mis labios con mi lengua, y beso tu ano como si besara tu boca…

 

Desde que nos conocimos en el chat de sexo, siempre lo hemos hecho en tu apartamento, y en el mismo lugar…en la pieza matrimonial, frente al closet blanco…y te gusta poner, todas las fotos que tienes junto a tu marido…en dirección hacia nosotros, como si nos estuvieran mirando. Te gusta tener de testigo, a tu marido en fotografía. No hago caso a tus fetiches raros, cada quien con lo suyo…a mí me excitan los disfraces y los juegos de roles…y a ti te excita, fantasear que tu marido nos mira teniendo sexo.

 

Ahora estamos cogiendo de lado, yo detrás de ti…levanto tu pierna izquierda y te beso el cuello…frente a nosotros, desde el velador…una foto  tuya y de tu marido, en su luna de miel en el caribe…te ríes y le gritas: ves mi amor?, el me coge mejor que tú y su verga es mucho más grande que la tuya! El me coge…el me hace acabar más que tu…él me penetra siempre

Insisto, a mí no me importan tus fetiches…solo me gustas tú…es lo único que me importa, cogerte siempre.

Eres una mujer muy guapa, demasiado atractiva…demasiado. No eres la típica mujer, de rostro perfecto, nariz respingada, pómulos salientes, cabello rubio ojos claros…etc…no. Tú eres de piel mestiza, cabello oscuro, nariz aguileña, pero tan armónica…cada facción en su lugar, tus ojos son grandes y tus pestañas eternamente largas, te hacen ver tan coqueta, tienes rostro de MUJER, de hembra…de hembra hecha y derecha…eres seria y un poco amargada, todo lo criticas, nada te convence, de todo te burlas y de todo te ríes. Críticas a la sociedad completa, desde la malla televisiva, hasta el mundo político, eres muy inteligente, adoras leer y te gusta el humos negro, contigo se puede hablar de todo, pero prefiero cogerte sin descanso.

 

Me montas…dejo que te muevas a gusto…no sé cuántos orgasmos haz tenido tú…pero yo siempre cuento los míos…ya llevo 4 y obviamente quiero más. Acaricio tus piernas, por sobre las ligas del disfraz de enfermera, que insisto…te queda fenomenal. Te miro gozar…y te pido que escupas en mi boca…

Sujeto tus nalgas, abres tu boca…y dejas caer una delgada línea de saliva, sobre mi boca abierta…

Me encanta tragar tu saliva tibia. Lo haces de nuevo…dejas caer saliva en mi boca, sé que también te excita hacerlo. Acabas de nuevo sobre mí…me encanta escucharte venirte. Entierras tus uñas en mis hombros, cada vez que te vienes.

 

Descansamos unos minutos…y miro las fotos, donde estás con tu marido. El tipo es bien parecido, canoso de ojos azules, muy buen trabajo, hace mucho ejercicio, se mantiene en buena forma…nunca he entendido, porque lo engañas? Cuales fueron tus motivaciones, para entrar en este grupo, de chat de sexo? Mis intenciones son simples, soy hombre y estoy soltero…punto. Pero las tuyas son difusas, además siempre me cuentas que tu marido te consiente en TODO.

 

Se hace tarde, me tengo que ir pero antes, quiero mi quinto orgasmo. Así que lo haremos rápido, yo de pie…tú de rodillas ante mí, me masturbo pero me ayudas con tu lengua, ya lo hemos hecho antes, es simple.

Buen ritmo, se acerca…siento que ya viene, te miro lamerme con tu traje y eso ayuda aún más…me rasguñas suave el abdomen y sigues con tu lengua fantástica.

Se acerca, ya viene…siento el calor…siento como sube el fuego por mí…y DE PRONTO!!!

Las puertas del closet blanco, se abren de par en par…sale de adentro tu marido

.

.

.

Yo…congelado…con un nudo en el estómago que casi me mata, las piernas se vuelven lana, siento que me desvaneceré, en cualquier momento.

Tú en cambio…me seguías lamiendo y masturbando…sin alterarte ni un segundo.

Tu marido mirando la escena, sin una sola expresión en su cara…NADA…

Se acerca a nosotros, yo no sé qué hacer, que decir ¡¡…yo no sé NADA…!!

Tu marido, comienza a acariciar tu cabeza, sin mirarme…sigue acariciando tu cabeza y te dice: Lo has hecho muy bien todo este tiempo, mi amor. Si…si…eso, sigue mamando su verga, hasta dentro…si…si…así…te gusta? Te gusta su verga? Lámela…lámela – te decía sin parar.

 

Dejas de darme sexo oral a mí, te volteas hacia tu marido, bajas su cierre…le sacas el pito y comienzas a lamérselo a él.

No sé cómo describir la escena, ni como me siento.

Nada de esto, era para satisfacerte a ti, todo esto era para satisfacer a tu marido…este era su fetiche y no tuyo.

La loca, que acomodaba las fotos, no eras tú…era él…quien siempre nos espiaba desde el closet, por eso siempre, cogíamos en la habitación…y así muchas más cosas, me hicieron eco y armé el rompecabezas completo. Tu esposo es un voyerista, que se excita al ver como otro hombre te posee. Aquí la loca no eras tú…era él…tu buen marido, que te consiente pero es un pervertido.

 

En silencio y aún un poco en shock, me empiezo a alejar de la escena…para dejarlos tranquilos e irme, necesito un trago!

De pronto, tu marido me habla: HEY! Adonde crees que vas? Tienes que ayudarme con ella, me la debes! Te la he regalado en bandeja, las has fornicado como haz querido por meses, lo mínimo es que ahora, participes de este trio sin quejas, ni malas caras. Todo esto mientras tú…seguías mamando su verga, sin decir palabras.

 

No niego, que verte chupando el pene de tu marido, vestida de enfermera, me excitó…y bastante. Tendré el mismo fetiche yo, también? Nunca creí, que ser voyerista era lo mío, pero si…me excita verte con él…la escena es excitante y turbia…sucia…te ves tan hermosa, en ese traje de enfermera.

Tú, muy concentrada en tu rol, me miras y me dices: Parece que hay otro paciente, que necesita de mi tratamiento, podré atender a los dos al mismo tiempo? Quizás, ustedes tienen la inyección que me hace falta.
 

Es como estar en una cinta porno. Me acerco a los dos…de apoco…despacio me acerco…mientras te atragantas, con el pene de tu marido y le acaricias las bolas, mil cosas pasan por mi mente, es correcto esto? Me voy? Me quedo? Y si me mata? Y si es bisexual? Pero la escena es muy excitante…le lames el pene en cuatro patas, paras el trasero, levantas la cola, para que yo pueda penetrarte, mientras se la mamas a tu marido, tu trasero con ese colaless blanco se te ve perfecto…me acerco…despacio, me acerco y pienso…

 

al parecer…si me iré de aquí, con cinco orgasmos…”

 

 

 

 

Escrito por: el gato nocturno

“all mine” – Portishead

https://www.youtube.com/watch?v=aX10qxavUFo

 

 

 

domingo, 25 de septiembre de 2016

“Una última vez”



-. “Estoy ansiosa, con un nudo en el estómago. Suena el timbre de la casa, salgo corriendo a abrir la reja. Eres tú.

Me abrazas por mi cintura y me elevas por los aires…siempre el mismo ritual, me encanta.

Eres tú…

Nos besamos como desesperados, sin perder el tiempo, me llevas a la cocina. Violentamente, me das vuelta, te pones tras de mí. Siento tu erección entre mis glúteos, con tu mano me recuestas sobre la cocina…mientras subes mi falda…manoseando mis piernas.

Siento como mi humedad, comienza a bañar el contorno de mis labios…mi vagina está lista para ti;  hace días que te esperaba…!

Te gusta mi calzón diminuto, coqueto…mi colaless es nuevo y se pierde en mi gran trasero, que sé que te vuelve loco. Te gusta cómo se pierde, entre mis glúteos redondos y traviesos, grandes.

No me quitas el calzón, solo lo haces a un lado y me metes toda tu carne, tibia y dura hasta dentro, hasta que topa con mi cuerpo…que choca violento contra mis nalgas…sujetas mis caderas con esa fuerza de hombre celoso, así de duro…así de intenso.

Me haces el amor como un caballo, se siente en mi interior cuantas ganas tenías de mí, se siente en mi interior, lo mucho que me extrañaste. Porque tu carne, se pone cada vez más grande y la siento cada vez más adentro. Sigues chocando tu cuerpo, contra el mío.

Muevo mi trasero contra ti, lo sacudo…así te ayuda a acabar. Te vienes…si…! Que rico…! Te vienes…! Dentro de mí…siento como tu leche baña mi interior, sale caliente y moja todo de mi…tanta es tu leche, que se desborda por mi vagina…escurre por mis piernas…tu leche caliente me moja aún más…y tus manos no dejan de sujetarme…sigues dándome fuerte, cierro los ojos y grito desenfrenada. Tu pene sigue tan duro y tan grande que me hace acabar a mí también…estoy tan mojada con tu leche…se siente tan bien…

Tan bien…!
 

Te recuestas sobre mí, siento tu respiración agitada en mi espalda, siento tu palpitar acelerado. Fueron diez minutos en el cielo, ahora hay que volver a la realidad. Me levantas con tus manos, besas mi hombro…subes por mi cuello…besas mis orejas y me dices al oído: Esta es la última vez.

Ya perdí la cuenta, de cuantas veces me dijiste lo mismo…esta es la última vez…Pero te tengo loco y lo sé, me hago la tonta…y te sigo el juego. Me subes los calzones y me acomodas el vestido.

Le das un beso a una de mis nalgas, y te arrodillas ante mi culo. Recuestas tu frente sobre él…y lo sujetas con ambas manos, como si le estuvieras rezando, por ser tan perfecto y enorme. Te tengo loco, lo sé, pero me hago la tonta.

Debes volver a tu casa, a cuidar a tus hijos, arreglar tu auto para ir al mall con tu señora, que compra de todo, como loca.

Yo, debo volver a cuidar a mi esposo aburrido y mal cuidado, escuchar que solo me habla de futbol y ayudar a mis hijas, con sus tareas cada noche.

 

Vuelves a tu casa, y yo me hago la tonta… esta es la última vez…si claro…

sé que volverás…me hago la tonta pero sé bien, que estás comiendo de mi mano.

 

Pasan los días, una semana, dos semanas, mi vagina está en llamas de nuevo, no soporto más tu ausencia…Y si…!

Suena el timbre, salgo a abrir la reja…eres tú.

Eres tú…

Mismo ritual…pero ahora en el comedor, sobre la mesa donde ayer cene con mi marido, sobre la mesa, donde ayudo a mis hijas a hacer sus tareas…si, sobre esta misma mesa. Tendré que limpiar para no dejar huellas, huellas de sudor, semen y pasión desenfrenada.

 

Escupo tu pene y lo meto todo, a mi boca…miro tu rostro de placer, arrodillada ante ti, y más me caliento. Te masturbo y paso mi lengua por toda la cabeza de tu pene, hinchado y listo…a punto de explotar…duro como siempre…bajo toda su piel hasta el final, lo aprieto con mi mano y sé cuánto te gusta…lo escupo de nuevo y te sigo masturbando…mi lengua participa en todo momento.

Se repite el ritual, diferentes poses, misma pasión, muchas más ganas…más gritos, más orgasmos…más leche…más fuego…mucha más leche…escurriendo por mis piernas, hasta el piso.
 

Palabras sucias…y al final, repites la misma oración…

Esta es la última vez

Sonrío pícara, meto mi dedo a la boca y pongo cara de niñita mal criada, te miro a los ojos: Querido mío…te informo que, en tu café eché molido un viagra…así que NO!...esta no es la última vez…! Aquí te quedas, el resto de la tarde, ¡¡a follarme por HORAS!! – te digo.

Bueno bueno, está bien, pero que te quede bien claro!!, que esta es la última vez – me dices, antes de penetrarme por el culo”.

 

Escrito por: el gato nocturno

“The Fade out lines” – Nouvelle Vague


 


 

miércoles, 21 de septiembre de 2016

“Lo que queda después, de unas copas de vino añejo, y unas pantaletas rotas”


-. “Miro a mi lado y estás tú…tu piel canela y sudada. Tu trasero perfecto…en un perfecto ángulo para mirarlo…desearlo.

 

Reposas?

Duermes?

Finges?

 

Muerdo tu hombro y siento el salado de tu sudor, gimes despacio, pero no abres los ojos. Parece que no finges…

Miro al velador del costado, ahí yace muerta una botella de vino tinto…una copa en el suelo y la otra a medio acabar, esa debe ser la tuya, no te gusta mucho el vino…nuestras ropas, adornan la alfombra del piso, tus caderas enormes, adorna las sabanas de esta cama, aún húmeda.

Unas velas aroma vainilla, casi por consumirse, iluminan tenue la alcoba; pero el aroma a sexo es superior, al aroma de las velas. Las compraste tu misma, en esa feria artesanal que tanto te gusta ir. Donde fue la primera vez, que vi tu trasero y me enamoré de él…antes de fijarme en ti. Lo sabes bien, me conoces, jamás voy a mentirte que esto es solo carne y arrebato. Pero es intenso y verdadero, sabes que no miento, sabes cómo te deseo!

 

Reposas?

Duermes?

Finges?

 


Me levanto, a seguir examinando lo que queda. Unas colillas de cigarro en el cenicero, odio que fumes!, pero te ves sexy y libre al hacerlo. Te gusta echar el humo sucio en mi pene, antes de lamerlo de arriba abajo. Es tu fetiche, te dejo hacerlo solo porque te provoca placer.

 

Miro toda la habitación. Del jacuzzi aún brota el agua y la espuma, por el piso. Tus sostenes, colgando de la lámpara del techo, tus medias lejos de la cama húmeda.

En el equipo musical aún suena suave, SADE grandes éxitos. Sonrío irónico, porque encuentro el colmo de cliché, escuchar a SADE en un motel, roza lo cursi. Pero en el fondo me gusta, es como estar en una película porno, me pone cachondo y a ti también. Me gusta montarte, al ritmo de la canción Ordinary Love. No te espantes mujer!, siempre te ocultaré mi lado cursi.

En el suelo, está a medio vaciar una botella con aceite/lubricante, olor rosa mosqueta, comprado en un sex-shop de Plaza de Armas…fuimos juntos, hace unas horas atrás.

De pronto miro…algo llama mi atención…tus pantaletas en el piso, me agacho y las recojo…están rotas…en mi arrebato desesperado por quitártelas, las rompí…le quedan tan bien a ese trasero tuyo!! …ay dios mío…!

Miro el diseño de los encajes, su tela negra se ve tan sexy sobre ti…empiezo a olerlas…y a olerlas…huele a ti…huele a vagina libre, huele a sueños cálidos y a promesas no cumplidas. Huele a noches de asfixia y a que más de una vez, te masturbaste pensando en mí.

Huele a bohemia y huele a mentiras…huele a días de Otoño y a viejas caminatas, por el Parque Forestal conmigo, cuando éramos jóvenes, te acuerdas?. Huele a esos columpios, donde estuvimos por las tardes, huele a café para llevar y a cigarros…huele a ti…pero también huele a mi…aún estoy en tus recuerdos? Me olvidaste alguna vez?

 

…Huele a ti..huele a mi…huele a nosotros…

 

Reposas?

Duermes?

Finges?

 

…me excita tanto tu aroma, reposando en las pantaletas, no lo soporto más, me acerco a ti…aún dormida…abro tu entrepierna y comienzo a pasarte mi lengua de arriba abajo, con fuerza…estoy tan caliente!, que con mis manos aprieto tus muslos…y extraigo de ti hasta la última gota.

 

…DESESPERO…

 

Te despiertas gimiendo, y me tomas de la nuca con tus manos, presionas mis labios sobre ti…casi no me dejas respirar…quieres que siga lamiendo…que no pare…que te lama hasta el alma.

Te vienes…

Sé que te vienes…porque conozco tus gemidos, y como vibra tu cuerpo.

De tu entrepierna, no para de brotar, tu fuente líquida de placer…ayudada por mi lengua sucia…y mis labios pecaminosos que te besan, sin parar…sin darte descanso…sin dar tregua.

 

Te relajas, suspiras…aún tiemblas y dices despacio mi nombre, entre un vaivén de emociones clandestinas…y pese a todo, aún recuerdas mi nombre.

 

Me despego de a poco de ti, te dejo descansar un rato, para luego tomarte de nuevo y sin permiso.

Miro a mi alrededor, para ver lo que queda, después de unas copas de vino añejo y tus pantaletas rotas…

 

…ya no queda nada más, no queda nada más que mirar, ni analizar ni mirar. Solo quedamos tu y yo, en la habitación…nada más.

 

Me acerco al ventanal, a mirar la ciudad y sus contornos, mientras te dejo descansar, solo un rato…ya pronto me encenderé de nuevo, con tan solo mirar tu cuerpo, o con oler tus pantaletas rotas.

 

 


 

 

 

Giro y te miro, adormecida en la cama, y te pregunto en silencio ¿hasta cuando estarás dispuesta, a seguir  tomada de mi mano, en este paseo inmoral?”
 
Escrito por: el gato nocturno
Ordinary Love - Sade